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MOSCÚ - Las explosiones en una central hidroeléctrica rusa, calificadas de “atentado terrorista” por fuentes oficiales, causaron hoy la muerte de dos personas en una región del Cáucaso. por AFP
Desconocidos colocaron minas en la sala de turbinas de la central de Baksan, en Kabardino-Balkaria (Cáucaso ruso) provocando explosiones y posteriormente el cierre de la central.
“Un acto terrorista tuvo lugar en la central hidroeléctrica de Baksan”, indicó en un comunicado el grupo estatal RusHydro que tiene a su cargo la gestión de dicha central.
Moscú está combatiendo a insurgentes musulmanes en el Cáucaso, donde ya tuvieron lugar dos guerras contra independentistas chechenos y donde insurgentes ya han atacado infraestructuras esenciales.
El jefe de los servicios secretos rusos (FSB, ex-KGB), Alexander Bortnikov, indicó al presidente ruso Dmitri Medvedev haber tomado medidas para “reforzar la protección de las instalaciones estratégicas” tras las explosiones de este miércoles.
La policía regional afirmó que un grupo de tres a cinco personas ingresó en la central, mató a dos policías que estaban de guardia y robó las armas de los mismos. Dos empleados de la central también resultaron heridos y uno de ellos se encuentra en un estado grave.
“Los agresores minaron la sala de turbinas”, según la policía, que agregó que dos turbinas estallaron, causando un incendio que ya fue sofocado.
Un policía regional afirmó a la AFP que “los agresores o sus cómplices” realizaron un corto ataque contra un local policial de la ciudad de Baksan, posiblemente para llamar la atención en otro lugar y así facilitar el atentado contra la central hidroeléctrica.
Un vocero de la policía regional afirmó a la AFP que hubo dos explosiones, mientras que la televisión rusa NTV dijo que fueron cuatro. “No hay peligro alguno de que haya un accidente o un desastre tecnológicos” , declaró el vocero.
Por su parte, el senador Alexander Torshin dijo a la radio Ecos de Moscú “temer que se trate de un ensayo antes de una acción a mayor escala”.
Hace casi un año, la central de Sayanao Shushenskaya, en Siberia, a unos 4.300 kilómetros al este de Moscú, quedó parcialmente destruida tras un espectacular accidente que causó la muerte de 75 personas.
Un grupo islamista afirmó entonces haber “logrado poner una granada antitanques con detonación programada, cuya explosión provocó enormes daños, muy superiores a lo que podíamos esperar” , pero las autoridades rusas descartaron la hipótesis de un atentado.
Kabardino-Balkaria es una parte del Cáucaso donde el conflicto entre guerrillas y Moscú es aún menos visible que en Chechenia, Ingusetia o Daguestán. |